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El gran negocio de las infidelidades

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La fidelidad está hoy en día más puesta a prueba que nunca. Dos personas que se aman de verdad nunca lo tuvieron tan difícil para seguir juntas, por más emoción que haya entre ellos. Habrán compartido muchas cosas, estarán muy enamorados, e incluso tendrán proyectos de vida en común. Una casa, un coche, varios niños… Y en un momento de “debilidad”, todo al traste por una infidelidad. Por dejarse llevar, a veces, simplemente por el deseo, se destruye todo lo que ha ido construyendo a lo largo de los años. En otras ocasiones, las infidelidades no son la causa, sino la consecuencia de que una pareja haya perdido por completo el deseo, de que ese amor se haya enfriado. Y es que no siempre es fácil mantener viva esa llama, y mucho menos con todas las posibilidades que tenemos hoy día para ser infieles sin que nuestra pareja se entere.

Es ahí donde está el verdadero quid de la cuestión para muchos. No se trata de no poder engañar a nuestra pareja, porque eso es algo supuestamente natural y habitual que todo el mundo hace. Lo importante es que no nos pillen en el engaño, porque esa situación sí que es mucho más difícil de reconducir. La confianza suele ser una parte fundamental en cualquier pareja, y el hecho de que el amor de nuestra vida haya estado con otra persona, aunque solo sea en la cama, nos puede destrozar. Si bien hay parejas que ya han entendido que eso de la fidelidad perpetua es un cuento chino y han decidido abrir nuevas opciones, la mayoría sigue optando por la monogamia. Y esto sigue acarreando muchas infidelidades que, para buena parte de las parejas supone el fin. Es, de hecho, la principal causa de ruptura entre parejas jóvenes, incluso cuando están casadas o tienen hijos. Hay matrimonios que aguantan simplemente sin comentarse entre ellos lo infieles que son. A veces se da por hecho, y la situación se deja pasar. En otras situaciones, es solo uno el que engaña, y el otro mira para otro lado, por tal de seguir. Las infidelidades suponen, además, un suculento negocio para varias empresas.

Una situación habitual entre parejas

Podemos seguir viviendo en una película romántica imposible y creer que el amor verdadero siempre es para siempre y está por encima de todo. O podemos mirar a nuestro alrededor, e incluso adentro de nosotros mismos, para entender que ese amor romántico es irreal e imposible de satisfacer. Que la situación está más cercana a la propia infidelidad, al amar en el aquí y ahora y no pensar tanto en el resto. Porque la mayoría de parejas rompen cuando uno engaña al otro, o más bien, cuando la infidelidad se destapa. De hecho, es habitual que las parejas dejen pasar ciertas situaciones de engaño, siempre que no sean públicas, entendiendo que son “normales”. Lo malo llega cuando la infidelidad se convierte en algo habitual, seguido y vergonzoso para ambas partes. Por eso muchos ponen empeño en que ese secreto no vea jamás la luz.

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Hoteles, webs, tiendas de ropa y regalos…

Si eres infiel a tu pareja, o quieres serlo, sabes de sobra que tendrás que construir una historia para tapar dicha infidelidad. A no ser que te de lo mismo que tu pareja se entere, algo realmente raro en estos días, te esforzarás por crear una coartada que haga que ella no sospeche. Coartada que pude ir desde mentiras sin importancia, como asegurar que estás con un amigo cuando en realidad estás con tu amante, hasta un elaborado plan para escaparte varios días. Esto suele ser complicado y a veces no está al alcance de todos. Por eso hay empresas que ofrecen este tipo de servicios, para cubrirnos por completo a la hora de evitar que nuestra pareja conozca nuestras infidelidades. Un negocio cada vez más en boga que crea folletos realistas, manda mensajes e incluso hace llamadas para que nuestra coartada sea cien por cien segura.

Por no hablar de todo el negocio que se mueve a través de las infidelidades, del propio acto de engañar a nuestra pareja con un amante. Desde tiendas de ropa y regalos, que son los agasajos más comunes cuando queremos conquistar a alguien, hasta hoteles por horas. Estos alojamientos se conocen como hoteles del amor, porque la mayor parte de su público objetivo son parejas que acuden allí a tener encuentros sexuales. Son lugares muy íntimos, cien por cien discretos, que cuentan incluso con ascensores directos desde el parking a la habitación para que no tengas que pasar por la recepción. Las relaciones entre amantes hacen que muchas webs también tengan trabajo, precisamente concertando citas, creando esas coartadas para evitar ser pillados… Es todo un negocio enorme.

El negocio del sexo de pago

Y no estamos hablando solo de aquellas aventuras que nacen en el trabajo o en el gimnasio. También hay muchas parejas que rompen por infidelidades del chico con una profesional del sexo. Algunas chicas también recurren a estos servicios, pero es más habitual verlo entre los varones. El negocio del sexo de pago sigue más vivo que nunca, y en un país como España, máximo demandante de este tipo de servicios de toda Europa, está casi asumido entre los hombres. De hecho, para muchos ni siquiera supone una infidelidad el estar con una prostituta. Es más bien un devaneo sexual, una necesidad fisiológica. Las mujeres, obviamente, no suelen pensar lo mismo, así que para la mayoría, el saber que su chico ha estado en un burdel es ya razón suficiente para romper. De ahí que la discreción sea también indispensable en estos casos.

¿Deberíamos seguir creyendo en la fidelidad sexual?

La raíz de todo este tema es lo difícil que supone para el ser humano, falible y de carne y hueso, ser completamente fiel a su pareja. En este tiempo, la fidelidad tiene que ver con la confianza pero también con la exclusividad, tanto emocional como sexual. Y es muy complicado que en una pareja joven, con dos personas que están rodeadas de muchos estímulos cada día, no se produzca una infidelidad. Un pequeño desliz, o algo más pensado, empujados por la situación o por nuestro propio deseo. No es casualidad que más de la mitad de las parejas hayan sido infieles. Hay un problema que es muy complejo detrás, algo difícil de evitar, incluso cuando hay mucho amor de por medio.

Entonces, ¿no sería más lógico asumir que el deseo sexual no debe ser exclusivo para una pareja, y dejar que la infidelidad sexual se convierta en algo tan desastroso? Las parejas abiertas cada vez están más de moda, aunque muchos siguen pensando que es imposible mantener una relación mientras tu pareja está teniendo sexo con otras personas. Diferenciar los sentimientos del placer tampoco es sencillo, pero parece ser una alternativa en algunos casos. Lo que está claro es que la monogamia tal y como la hemos conocido siempre está herida de muerte, y el futuro puede depararnos sorprendentes relaciones. Mientras tanto, el negocio de la infidelidad seguirá generando mucho dinero.